Hay noches y noches. Unas en las que la brillante y radiante luna se pasea sola por el cielo, elegante, preciosa ella, como siempre. Sola. Sí, no hay compañía en la oscuridad; ni sus amigos ni su amante pueden ir con ella… Sola, siempre sola. Pero radiante. ¿Por qué? No se sabe por qué es capaz de brillar con todo su esplendor, cuando la soledad se apodera de ella. A lo mejor, sencillamente, busca acompañar a los transeúntes solitarios… Busca hacerme compañía.

Hay noches y noches. Unas en las que el cielo oscuro y tenebroso, nos deja a nuestro aire, esperando que sepamos encontrar el camino de vuelta a casa; sin tener frente a nosotros la estela de la luna, el camino marcado por las estrellas, que cual piedras en nuestro andar nos indican cómo poder retornar a donde pertenecemos. La poca compañía que creemos que nunca nos va a fallar; pero los astros mismos se esconden de nosotros y nos miran, y se ríen. Y lloran.

Puede que muchos digan que hay noches en las que uno no está solo… Sí, esas noches en las que las estrellas nos miran, y se encelan; en la que la luna quiere brillar con todo su poder, como para reclamar nuestra atención, para que la miremos a ella y no a él. Sí. A veces, esas noches existen también. Pero en la tristeza de la luna; en la soledad de las acompañadas estrellas; todos estamos solos.

¿No te da miedo? Encontrarte un día sin nadie a tu lado. Despertarte una mañana, y que el sol haya dejado de brillar. ¿No te da miedo? Que el día se torne a su vez como una triste noche solitaria; donde nadie es de nadie, y nada vale nada. Donde todos nos buscamos, pero nunca queremos aceptar que ya nos hemos encontrado.

¿No te da miedo? La soledad. Saber que, algún día, nos tocará a nosotros también estar solos. ¿No te da miedo estar solo? ¿No sentís, en algún lugar en tu interior, que lo estás; que lo estarás?

Yo sí.

Pero dime, te lo ruego; niégamelo… ¿Estoy sola?

Tengo miedo a estar sola…

2 thoughts on “el día que me quieras

  1. Suele parecer que estás solo si buscas estar especialmente
    acompañado. Si no te ciega la desesperación por esa compañía,
    sueles ver que siempre habrá quien te quiera como novia, como
    amiga, o como simple vecina que ve pasar todos los días y con
    la que nunca ha mantenido ninguna conversación. Estamos
    condenados a no estar solos, aunque los hay que buscan algo
    más que tener compañía simplemente. Mientras buscar una
    compañía especial no deje de lado las demás compañías, su
    búsqueda no debería ser ningún problema.

  2. Escupir sangre por la boca es tener compañía. Ahogar tus penas
    en penas es tener compañía. Las noches sin dormir, el cielo rojo
    y las ráfagas de rayos pulcros que queman tu organismo sin
    piedad ni descanso son compañía.

    Tú eres tu propia compañía si te la buscas tí mismo. Si no,
    bienvenido al mundo. Te tenemos muchas sorpresas
    preparadas. Y te sorprenderán aunque las preveas o aunque te
    hablemos de ellas.

    Huye

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