– Solos. (Pausa). Estamos solos. ¿No?
– Sí. (Pausa). No. Depende.
– Depende…
– Sí. Depende.
– No lo ponía en duda.
– Pues parecía que sí.
– ¿Y de qué depende?
– No sé. (Pausa). De todo.
– ¿Y si no dependiese de nada?
– Entonces sabríamos la respuesta.
– (Pausa). Cierto. (Pausa). ¿De qué dependía?
– Pues de nada.
– Entonces no hay un depende.
– Sí. Haberlo lo hay.
– (Pausa)Y dónde está?
– En ningún lado. (Pausa). Los dependes no se mueven.
– Si no depende de nada, no es un depende.
– Sí. (Pausa). No. Depende.
– (Pausa). ¿Y de qué depende?
– De todo. (Pausa). De nada. No sé.
– (Pausa). A lo mejor sencillamente no depende.
– A lo mejor sencillamente no depende…
– (Pausa). Será eso que estamos solos.
– (Pausa). Será.
– ¿Y por qué?
– ¿Por qué es o porqué será?
– Las dos. (Pausa). ¿Por qué estamos solos?
– No estamos solos.
– Habíamos dicho antes que sí.
– Pero eso era antes.
– Antes dependía…
– Y después sí lo estuvimos…
– Y ahora ya no lo estamos…
– Así es.
– (Pausa). ¿Y por qué ya no estamos solos?
– Porque llueve.

*Beckett y la lluvia me crean trastornos similares a éste.

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