No tenía que haber pasado así. No tan rápido, no tan deprisa. No sin dejar sitio a la razón, al pensamiento. Pero es preciosa. Sonríe como deben sonreír los ángeles, con los ojitos azules entreabiertos. Sonríe indiferente, como si no entendiese nada, como si no supiese nada. Sonríe, ilumina la sala con sus labios pequeñitos, que no esconden aún ningún diente.

Dicen que no es feliz, que no puede conocer lo que es la felicidad, siendo tan joven. Dicen que es algo propio de la consciencia, de la reflexión, pero parece tan pura, tan inocente, y tan real su felicidad, que ella está convencida que todo el mundo se equivocaba.

Estaba oscura, completamente, su vida. Vacía, también. No había nada que pudiese alumbrarla, si no era aquella luz al final del túnel que se mostraba con recelo y apetecible, aunque lejana. Pero llegó su sonrisa, su bendita sonrisa, y lo cambió todo.

De repente, las cosas tenían sentido.

Era año nuevo. Y no hay mejor fecha para empezar de cero.

Empieza el borrón y la cuenta nueva.

6 thoughts on “someday

  1. Siguiendo los planteamientos de Cioran, la felicidad es inversamente proporcional a la consciencia. No hay nada nuevo bajo el sol. El credo del pesimismo debe de ser anterior a
    cualquier otro.

  2. Y 99% de los filósofos dicen que los animales no pueden saber
    lo que es la felicidad porque no tienen consciencia.
    No es que esté de acuerdo, pero es así.

  3. Habría que condenar al ostracismo a idealistas y antropocentristas. Y que se lleven consigo la incomprensible jerga de ciertos «foreros».

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