Me cansé de escribir historias. Un día, simplemente, me cansé. Y pensé: «¿qué es lo que me motiva a hacerlo? ¿Porqué no lo he dejado nunca hasta hoy?» Y me di cuenta que no lo sabía.

Es más fácil hacer entender las cosas mediante un cuento, que mediante una explicación. Los aspectos simplistas, infantiles, sirven para entender mejor, aunque sólo entendamos una parte. Pero es mejor eso, supongo, que sumergirlos a todos en un mar de explicaciones pseudoracionales que no nos conducen a ninguna parte.

Supongo que está de moda dárselas de intelectual. Supongo que también será una moda dárselas de «no dárselas de intelectual», pero también es una forma de vivir, digamos, cuestionarse sobre lo que acontece a nuestro alrededor.

¿Qué es lo que me motiva? Vivir en un mundo de muñecas. Pensar: «¿qué más da lo que me rodee, si no depende de mí?» Y seguir en mi mundo cerrado, en el que no es culpa mía nada de lo que me rodea, ni me influye, ni desespero intentando arreglarlo.

A veces me pregunto: «¿Es que soy una mala persona?» A lo mejor. Digo, por no interesarme por los demás, y vivir en mi mundo de cinco, o a lo mejor diez personas (bueno, se extiende un poco más, pero en fin).

Es cierto que intento ser indiferente a todo, pero no sé, no le deseo el mal a nadie que no conozca ni se lo haya merecido. Supongo que eso me convierte en una persona menos mala.

Y cuando pienso que al menos soy sincera diciendo esto, pienso también que soy menos mala persona todavía, que aquellos que pretenden soltar una lágrima por cada persona dicha infeliz, declarándose de quién sabe qué ideología humanitaria, y ofreciéndo únicamente como ayuda sus lágrimas, y sus quejas hacia los demás por no llorar.

Al menos, siendo mala, no intento dar otra apariencia. Quizás por eso intente limitar mi mundo a pocas cosas, las justas que pueda entender, y que pueda criticar sabiéndo de lo que hablo. Y entonces pienso: «¿qué tiene esto de malo? Si yo no tengo la culpa de que el mundo vaya mal.» Y mi egoísmo me convierte en una mala persona, porque yo ya he desistido de cambiar el mundo, de hacerlo ir por el bien cauce.

Mi pequeño mundo de muñecas me hizo pensar un día que todo era muy sencillo, que me construiría una casa en medio de la nada, con un río cerca de mi casa, de agua cristalina, donde poder beber cuando tuviese sed. Cazando, como una Amazona, o algo así.

No era un sueño tan desorbitado, cuando de pequeña odias todo lo que te rodea. Pero me pregunté entonces: «¿por qué?» Y no he conseguido encontrar la respuesta.

¿Soy una mala persona, por haber dejado de soñar, por encerrarme en mis cuentos intentando conseguir al menos un pequeño rastro de Felicidad? Puede que no sea eso lo que me haga mala persona.

Me pregunto qué será entonces, lo que me hace sentir así. Seguiré con mis historias. Y pienso: «¿por qué nunca he querido decir aquello que pensaba?» Mis pequeños relatos algún día me responderán.

One thought on “everyday

  1. ¿Mala persona? ¿Buena persona? ¿Mal? ¿Bien? ¿El mundo por el
    buen cauce?

    ¿Qué bien y qué mal? Esas palabras tan grandes las usamos
    para enmascarar dolor y placer. Animales. Insociales. Por eso
    las enmascaramos.

    Eso pienso yo.

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