¿Cómo se llama esa sensación de tener un alma dentro que se estremece cada vez que me acuerdo de tu nombre, de tus ojos, de tus besos y tu sonrisa?

¿Cómo explicar la sonrisa que se me queda marcada cuando me voy, aún sabiendo que tardaré en volver a verte, sólo porque sé que todo lo que pasó fue real, más real que todo lo que me rodea siempre?

Cuando te miro y se me escapa una lágrima porque mis ojos no podrían haber concebido nunca una belleza tal; cuando te huelo y siento que te tengo, cuando arrastro tu olor a todas partes para poder sentirte cerca, sentirte mío.

Si cuando te vas, o me voy, tu olor es lo que perdura unos instantes, lo que me permite recrearte nuevo. Porque es lo único que mi mente no es capaz de inventar.

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