Hay algo en la Lámpara Coderch (1957) que me fascina. No en vano Picasso la consideró “la lámpara moderna más bonita del mundo«. Tal vez sea la delicadeza de sus materiales o la perfecta ejecución de su proceso de fabricación. En todo caso, esta lámpara suspendida es, sin duda, un ícono del diseño moderno.<

Josep Antoni Coderch y de Sentmenat (1913-1984), su creador, fue un arquitecto catalán, considerado por arquitectos y críticos de arquitectura como el auténtico protagonista del renacimiento de la arquitectura española en la época de posguerra. Pero a mí lo que me interesa es su intrusismo en el diseño, inspirado por los nórdicos Aalto y Henningsen.

Lo perfecto de esta lámpara es que está compuesta de finas láminas de madera (en su versión cálida) o metacrilato (versión congelada), que hacen que la luz, al reflejarse en ellas, adquiera tonalidades cálidas sin deslumbrar, con el objetivo de crear un contexto agradable, íntimo y relajado. Los colores que genera en la propia lámpara su encendido son de por sí, increíbles.

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No hace falta decir que éste es sin duda uno de mis diseños de luminaria favoritos (por mucho que me duela que haya sido concebida por un arquitecto). Lo que sin duda es una lástima es que cueste unos 500 euros en  Vinçon, pero es lo que ocurre con cualquier ícono del diseño.

One thought on “lámpara Coderch

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