Parece ser que en los primeros Juegos Olímpicos de la historia (776 A.C) ya se comía tarta de queso. Y es que, si el queso ya se consumía hace 6000 años: ¿cómo no iba a ocurrírsele a alguien meterlo en una tarta?

Hoy en día se consume en todas partes, sobre todo en Estados Unidos, que fue donde se inventó el queso crema que se utiliza comúnmente en la elaboración de las tartas de queso.

Es muy típico realizar una base de galletas en las tartas de queso, tradicionalmente se hace con galletas María. Esta tarta de queso es riquísima aunque no lleve ningún tipo de base, pero yo echo de menos algún sabor complementario. Así que en lugar de cubrirla con caramelo o mermelada, he optado por usar una base de galletas oreo, mezclando así dos recetas diferentes (la griega y la de oreo).

Esta tarta de queso es muy fácil de hacer y, además, es riquísima. ¿Qué mas se puede pedir?

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Cheesecake de yogur con base de oreo
(8 porciones).

Base de oreo

    • 190 g galletas oreo sin relleno (24 unidades)
    • 80 g mantequilla 

Tarta de queso de yogur

    •    230 g yogur griego azucarado
    •    160 g queso untable
    •    150 g azúcar
    • 100 ml nata para montar
    •           2 huevos
    •    100 g harina
    •        8 g levadura

Para la base de oreo, hay que triturar las galletas sin relleno (con el que se puede hacer un batido riquísimo) y mezclarlas con la mantequilla muy blanda. Con esta pasta se recubre el fondo de un molde de hasta 30 cm, enmantecado y enharinado previamente.

Por otro lado, se separan las yemas de las claras.

Se mezclan las yemas con la mitad del azúcar (75g) y se les añaden el yogur, el queso y la nata, mientras se bate para integrar bien todos los ingredientes.

Las claras que se han separado se montan con el resto del azúcar hasta formar un merengue de puntas rígidas (los picos de merengue deben ser capaces de mantenerse). Este merengue se incorpora a la mezcla anterior (siempre echando lo más liviano, el merengue en este caso, sobre el resto) con cuidado, para no perder volumen.

Se tamiza la harina junto con la levadura química y se añade a la masa poco a poco, para ir incorporándola con sumo cuidado.

Esta tarta de queso se cuece a 180ºC durante unos 50 minutos. Cuando el centro esté cocido, se apaga el horno para que la temperatura residual termine de hacer la tarta y que el centro no se hunda.

¡ÑAM!

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