Tercera semana en Dublín. Esta semana: rosas, rosas… ¡y más rosas! Y paseos por Malahide y Dublín.

Lunes

Para empezar la semana, ha tocado un día aburrido, en el que sólo he hecho rosas… Porque para esta semana solo hay tartas de boda, y sus decoraciones son principalmente rosas (de diferentes colores y tamaños, sí, pero rosas al fin y al cabo), y como mis rosas de tamaño medio ya tienen calidad suficiente como para poder estar en una tarta de boda (!!!!!), mi trabajo ha sido producir montones de ellas.

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Por la tarde, como apenas ceno con mi host y su madre, y son las únicas con las que realmente hablo en inglés durante toda la semana, me quedé en casa para cenar tranquilamente.

Martes

¡Mis rosas evolucionan! Ya puede hacer rosas grandes, con filas de 7 pétalos.

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Ha sido otro día tranquilo, sin muchas novedades, aunque sí que ya he colaborado en la decoración de una tarta en forma de gaita, ya no con figuritas sacadas de molde sino modelando las diferentes varillas que tiene una gaita. Algo curioso que hacen en esta empresa es no hacer una tarta a partir de una fotografía del objeto a imitar, sino a partir de una tarta hecha a partir del objeto. Lo que así pasa es que te acabas tomando libertades respecto a una versión en la que ya se han tomado libertades, así que: ¿cómo sabes que lo estás haciendo bien? Ha pasado con otra tarta, con forma de casco de Stormtrooper: mi supervisora jamás ha visto una película de Star Wars, y estaba copiando una tarta del casco, no el casco en sí. El resultado está bien, pero realmente podría ser mucho más espectacular.

Hoy también he visto la tarta más impresionante a mi parecer, porque es en la que he visto el trabajo más meticuloso: la escritura con manga pastelera. Además, el concepto de la tarta es genial: una claqueta de producción. Y todos los becarios productores del grupo se enamoraron…

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Esta vez, mi supervisora me preguntó si quería llevarme los recortes de bizcocho, en lugar de tirarlos indiscriminadamente, así que evitó que se me parara el corazón como cada vez que los irlandeses tiran comida con total tanquilidad.

Por la tarde tocó aprovechar las cervezas y hamburguesas a 2 euros en el Dicey’s Garden… ¿Cómo dejar pasarlo? Llevé el bizcocho a mis compañeros, que lo devoraron, y pasamos ahí la tarde. La ‘noche’ acabó pronto, y yo aproveché para ver «Rise of the Planet of the Apes», con la idea de que el miércoles veríamos en el cine su secuela «Dawn of the Planet of the Apes», pero al final no nos convinieron los horarios.

Miércoles

Como el martes me dio bizcocho mi supervisora, el miércoles decide tirarlos. Creo que no entiende que no es que quiera llevarme los recortes porque quiero ponerme fina filipina por las tardes, sino porque tirar varios kilos de comida al día me parece terrible… Y más habiendo ente dispuesta a comérsela…

Esta semana está haciendo calor (para ser Dublín), y en una cocina con los hornos encendidos es bastante complicado estar… No sé si quiero saber cómo es una pastelería por dentro en agosto en Madrid.

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Me han enseñado cómo modelar una figurita de persona, así que espero poderlo en práctica pronto. Sin embargo, puedo ver el techo del tema de la decoración, que es muy creativa y permite mil formas ditintas, pero el concepto es siempre el mismo, y para mí, que odio el fondant y las decoraciones en la comida que no están pensadas para comerse (porque aunque el fondant sea comestible no debería comerse…), no me gusta trabajar con ellas.

Quiero aprender a trabajar con la manga pastelera, esa es mi aspiración. El fondant me gusta cada vez menos.

Jueves

Por primera vez me han encomendado terminar los detalles de una tarta, y la verdad es que lo pasé muy mal por miedo a arruinar el trabajo de otro. Así que ya no solo participo preparando las decoraciones para que las use otra persona, sino que incluyo los elementos directamente.
Por la tarde nos tocó la reunión semanal con la monitora de las becas. Estuve dos horas esperando y tardé treinta segundos en concluir la entrevista. Se me hace un poco pérdida de tiempo.

Luego nos fuimos a comer una pizza en un parque. Dublín es una ciudad agradable, pero en cuanto empieza a caer la noche, da bastante mal rollo. La verdad es que no me lo esperaba de una capital europea tan turística.

Por otro lado está empezando a tomar forma el viaje a Belfast que estoy organizando, y mi host se fue el fin de semana, así que para ahorrarme la situación incómoda de ir a la casa de su madre a comer, le he dicho que no se preocupara, que ya comería por ahí. Mi host es muy simpática y todo, pero es increíblemente incómodo esto de que no cocine y tengamos que ir todas las «noches» (tardes) a la casa de su madre…

Viernes

Ya desde el viernes empezamos a preparar las tartas de la semana que viene, porque hay 22 bodas… El lunes 04 es festivo, así que parece que todos los dublineses están aprovechando el puente para casarse.

Ayer terminé de decorar una tarta, pero esta vez la he decorado casi por completo. Todo el piso de arriba (el que se ve en la foto) lo he montado yo, incluida la cobertura base de fondant. De la parte de abajo ya se ocupó mi supervisora, ya que había que usar la manga pastelera para añadir puntitos y escribir, y a mí eso no me toca (todavía, espero).

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Durante la última media hora estuve fregando los platos y cacharros, y hubo una señora bronca entre los dos socios (que son pareja). Qué incómodo estar en una esquina esperando a que sean las cinco en punto para poder salir de ahí…

Resulta que tenían que hacer unas flores especiales para la decoración de una tarta, y ella, que es la pastelera del negocio (el resto de la gente que hay en el obrador es decorador) fue la que se ocupó de hacerlo. Cuando fue su marido a ver la tarta, resulta que se rompieron, y empezaron a discutir porque no había usado la pasta correspondiente, porque estas flores no se pueden hacer con fondant, sino con una pasta especial para flores de ese estilo (o algo así).

Según ella, las flores estaban perfectamente hasta que fue él a toquetearlas, y así estuvieron un buen rato discutiendo, él diciéndole cómo tenía que hacerlas y ella diciéndole que las había hecho bien y que las volvería a hacer, hasta que para rematar la faena, a él se le ocurrió decir que se harían como él lo decía, porque él es el jefe. Momento de silencio sepulcral, interrumpido por la mujer, que le contestó que si resulta que él es el jefe, que las haga él, y listo. Todo esto a los gritos, evidentemente.

A las cinco menos cinco hice mutis por el fondo, al igual que el resto de las decoradoras. Trabajo con espectáculo.

Por la tarde, estuvimos en el prado del Trinity College, conté como 6 ó 7 veces esta historia de la pelea, y volvimos al Worksman’s Club, donde estuvimos una semana antes, a tomarnos una cerveza antes de dar por concluida la noche.

Sábado

Tocaba ir en grupo a visitar Malahide y ver el festival que allí se celebraba el fin de semana, y la playa, pero como estuvo lloviendo por la mañana (rarísimo en Dublín, oye), la mayoría cambió el plan a irse de paseo al centro comercial, y al cine. Unos pocos decidimos seguir con el plan inicial, porque en Irlanda, estar pendiente de si va a llover o no para ir de excursión, es una tontería: lloverá casi seguro.
Aunque todo indicaba que nos calaríamos bajo la lluvia, apenas chispeó un rato y el resto del día hizo un tiempo agradable, aunque no el calor de los últimos días. Visitamos los jardines que rodean el castillo de Malahide, y ahí nos encontramos con un pavo real que andaba de paseo por una muralla.

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Debatimos si entrar o no al castillo (finalmente no lo hicimos) y fuimos a recorrer el festival, que principalmente estaba dedicado a niños. Además, cerca de la playa había montada una feria con atracciones. Paseamos un rato por la playa y volvimos a escuchar algunos conciertos (en concreto un gospel) y nos volvimos a nuestras casas.

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De mientras, y no relacionado con mi estancia en Irlanda, estuve dándole vueltas a cómo rediseñar mi portfolio y mi blog de pastelería, para en cierta forma unificarlos pero manteniéndolos separados. Ya tengo unos bocetos listos, pero hasta que esté en mi casa en Madrid no podré ponerme a trabajar 100% en ello…

Domingo

Había una excursión prevista para todo el grupo de becarios a la prisión Kilmainham Goal, pero como para grandes grupos requerían reservas y ya no se aceptaban más en todo el verano, tenámos que ir cada uno por nuestra cuenta. Así que decidí ir el domingo y algunos compañeros se sumaron. Recorrimos el museo y realizamos el tour de una hora por la cárcel, descubriendo en profundidad la historia de Dublín e Irlanda.

Mi amigo Sergio me insistió mucho en que la visitase, antes de salir de Madrid, y la verdad es que tenía razón en que es una visita imprescindible para conocer la historia de Irlanda y su orgullo como nación.

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Al salir de la prisión visitamos Phoenix Park, donde comimos unos bocadillos y dimos un largo paseo, visitando la enorme cruz en la que Juan Pablo II dio una misa para más de un millón de personas. También pasamos por delante de la embajada de EEUU, el zoo y la residencia oficial del presidente de Irlanda, que se encuentran dentro del parque.

Desde el tour que hicimos en autobús el primer día, en el que nos contaron que hay ciervos dando vueltas por Phoenix Park, nos obsesionamos con encontrarlos, y una de las becarias que sale siempre a correr por el parque nos guió para que pudiéramos verlos. Y los vimos. Y me enamoré.

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Después de la larga caminata ya volvimos a casa a descansar. Ha sido un fin de semana productivo, la verdad.

Ahora lo que toca es terminar de organizar el viaje a Belfast y descansar la espalda y los pies, que tengo reventados después de la semana de trabajo y paseos…

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