life as a pastry chef

Estoy convencida de que nunca antes había utilizado la expresión “estar en la mierda”, pero desde el primero de noviembre ya se ha anclado en mi vocabulario. Eso es lo que tiene que, en el restaurante donde trabajo ahora, sea la expresión por excelencia. Entre estar en la mierda, la vaina, oído, mi amor, papi, reina… No me reconozco hablando.

Explicando todo un poco, hay que decir que pese a ser de origen argentino no tengo ningún acento que me delate. Eso me gusta, pero también significa que constantemente estoy ajustando mi forma de hablar a mi entorno (ya algún psicólogo se ocupará de hacerme saber qué quiere decir eso de mí). El caso es que el hecho de juntarme con gente con acentos muy marcados me distorsiona la forma de hablar, y acaba por desconcertarme. Así, en cuanto viene alguien de fuera me noto hablando extraño (aunque los demás no se den necesariamente cuenta), y desde hace años vengo diciendo que menudo percal, le quoi?, la hostia colega, eh… ¿¿hola?? y otras expresiones que a saber de quién he absorbido.

Centrándonos un poco, os cuento que trabajo en una cocina en la que el 98% de los cocineros son hombres de sangre caliente (latinos) que parece que no han visto a una mujer en años. Así que, evidentemente, me río muchísmo, porque mientras cualquier otra persona hubiese puesto una denuncia por acoso, yo estoy con gente con mi mismo sentido del humor, escuchando y diciendo burradas. Y a bruta no me gana nadie.

Además, trabajar en un restaurante es muy estresante (y no lo digo yo, lo dice mi báscula, que me quitó cinco kilo en mis primeros diez días), y un cambio considerable respecto a trabajar en un obrador (y en concreto a un obrador tan desastroso como era aquel en el que trabajaba). Así que se agradece que los cocineros del cuarto frío estén tan reventados de la cabeza. Hay que reír un poco antes de llorar desconsoladamente por estar en la mierda.

Pero ya han pasado quince días y ya estoy haciéndome al trabajo, organizándome mejor para no estar en la mierda y manteniendo mi zona de trabajo limpia (menos de lo que me gustaría todavía, pero acabaré consiguiéndolo) a ratos. También ya me he chupado mi primer evento de 120 personas, un pequeño adelanto del infierno que serán las cenas de empresa este mes de diciembre…

#BringItOn

+30 puntos de superación

+10 puntos de autoestima

– 10 puntos de cordura

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